
Lo bueno de ser fotógrafo en La Rioja – bueno, en cualquier lugar del mundo – es que con frecuencia te pasan cosas inesperadas.
Todavía no había amanecido el martes cuando arranqué rumbo a San Millán de la Cogolla. Los dos monasterios de esta localidad (Yuso y Suso) tuvieron un papel clave en la historia de La Rioja y en la formación del idioma castellano. Sin embargo, aunque nombrado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad y situado a poca distancia de mi casa en Ezcaray, nunca había sacado fotos del lugar.
Mi idea era llegar temprano para capturar los primeros rayos del sol pegando en el monasterio de Yuso con las montañas maravillosas de la Sierra de la Demanda en el fondo. Sin embargo, aunque brillaba con sol la nieve que cubría San Lorenzo, el pueblo de San Millán se quedó bajo un cielo nublado. No había buena luz para hacer la fotografía.
Pasé un par de horas aguantando las temperaturas gélidas hasta que mis pies congelados no podían más y bajé la colina al monasterio buscando un Plan B. Una vez allí me enteré de que Yuso estaba cerrado. Fue en este momento que pasó lo inesperado. Después de tres años de obras al coste de €4,6m, la iglesia de la Asunción de Yuso abría de nuevo esta misma mañana con una celebración atendida por Pedro Sanz, el presidente del gobierno de La Rioja, y el obispo, Juan José Omella.
Así que, un par de horas después, acompañe a los invitados y periodistas en un tour guiado, largos discursos de inauguración (la cara de la periodista abajo lo confirma) y una misa. Las fotos salieron bastante más interesantes de lo que esperaba. Y la foto del monasterio con las montañas al fondo? Volveré en otro momento. Afortunadamente, vivo en el valle de al lado.












