Abril 2011

Fútbol y Dios, Ezcaray, La Rioja

30 de abril de 2011 16:00 hrs.

futbol y comunion

Estas semanas son las últimas de la temporada de fútbol y, a la vez, la temporada de comuniones está a punto de empezar. Así que la charla de los bares y las calles está dedicada, en este momento, a un tema u a otro. Hay 14 niños de Ezcaray que van a hacer la comunión en Junio y los padres de uno de ellos, Dani, me pidieron que sacara unas fotos para celebrar la ocasión.

Por supuesto Dani, como mucho niños de su edad, está loco por el fútbol y, sobretodo esta temporada, la batalla entre su equipo, Barcelona y el Real Madrid. Pasé un par de horas esta semana con Dani. Quería hacer una serie de fotos ilustrando no sólo su confirmación sino también su carácter y pasión por el fútbol.

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Playa La Concha, San Sebastián / Donostia, País Vasco

01 de abril de 2011 09:01 hrs.

Foto de Donostia

La última vez que estuve en Donostia fue hace siete años y, como era pleno verano, la playa estaba a rebosar. Apenas había espacio para poner la toalla. Volví a la ciudad la semana pasada para escribir y sacar fotos para una revista australiana, llamada Get Lost.

En esta ocasión y aunque no hacía calor, no había escasez de actividad en la famosa playa de La Concha. En el puerto, pescadores arreglaban su redes y pescadores jubilados, como Miguel y Inocencio, ambos de más de 80 años de edad, bajaban al muelle por simple costumbre. Los dos llevan más de siete décadas bajando al puerto a diariot.

Llegó Félix después de una excursión en canoa quien, al bajar, se tiró al agua. “Está fenómenal,” dijo, “pero fría”. Félix llevaba un traje de neopreno. En la playa encontré a Ovidio saliendo de las olas vestido con bañador nada más. Se bañaba todos los días, me dijo, incluso en invierno aunque la temperatura del agua era aproximadamente 10C.

Acabo de leer Waterlog, por Roger Deakin, quien relata sus aventuras excéntricas de bañarse en los fríos mares, lagunas y pantanos del Reino Unido. Creía Deakin en los beneficios mentales y fisiológicos del agua fría.

Decidí probarlo. Gracias a la bajada suave de la playa, cuando el agua llegaba a mis rodillas ya había perdido la sensación de los pies. Me tiré y subí enseguida sin respirar. A lo largo de unos segundos entré en ritmo y nadé durante 10 minutos. Sentí el calambre en el pie justo en el momento de salir del agua! Fue una experiencia inolvidable. Y con la ventaja de que había mucho espacio en la playa para poner la toalla.

Foto de Donostia

Foto de Donostia

Foto de Donostia

Foto de Donostia

Foto de Donostia

Foto de Donostia

Foto de Donostia