
La primera cosa que me dijo Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, el Conde de Creixell y propietario de Bodegas Marqués de Murrieta, fue: “Cuánto tiempo te hace falta para retratarme? Una hora o dos?”
Estupendo!!! Lo que suele pasar durante sesiones de fotos comerciales es que tengo apenas 10 minutos para retratar al jefe. Las fotos no salen mal y a veces la combinación de espontaneidad y mi desesperación por falta de tiempo resulta en imágenes sorprendentemente bonitas.
Sin embargo, las palabras de Vicente no solo me tranquilizaron sino que fueron muestra de su respeto por la artesanía de la fotografía. Es decir, con tiempo para pensar y hacer pruebas en lugares distintos, surgen ideas creativas las cuales resultan en mejores fotos. Eso es conveniente para ambos el fotógrafo y su sujeto.
Las fotos están publicadas en la edición de Agosto de la revista de vino, Decanter.





